¿Qué es la consolidación estructural de un edificio?

Tras hablar de la impermeabilización de fachadas y del resto de nuestras especialidades profesionales, en esta ocasión queremos centrarnos en un concepto clave en el mundo de las reformas y rehabilitaciones: la consolidación estructural de los edificios.

Lo primero que tenemos que tener claro es que las obras de consolidación son aquellas que pretenden el afianzamiento, refuerzo o sustitución de elementos dañados por diversos motivos. Se trata de asegurar la estabilidad del edificio, acometiendo eventuales alteraciones menores en su estructura y distribución. No podemos confundir los trabajos de consolidación con los de conservación. En el segundo caso, la finalidad es mantener al edificio en correctas condiciones de salubridad, habitabilidad, confortabilidad y ornato, sin modificar sus características morfológicas ni su distribución. Dentro de este tipo de trabajos se encuadran trabajos de reposición de instalaciones, cuidado de cornisas, salientes y vuelos, limpieza o sustitución de canalones y bajantes o reparación de cubiertas. En tercer lugar, tras la consolidación y la conservación, las de rehabilitación son obras que se acometen sobre un edificio que mejoran sus condiciones de salubridad, habitabilidad, confort, seguridad o decoración. A diferencia de los trabajos de conservación, aquí si cabe modificar su distribución o alterar sus características morfológicas y distribución interna. Si el estudio previo que se hace en este tipo de situaciones lo estima necesario.

Diferencias entre consolidación, conservación y rehabilitación

Es clave distinguir entre trabajos de consolidación, conservación y rehabilitación. La consolidación de las estructuras de hormigón se acomete por ejemplo cuando hay que proceder a la recuperación de la capacidad de carga de los elementos estructurales de una construcción. Para solventar el desgaste fruto del paso del tiempo y de la corrosión que sufren inevitablemente las edificaciones. Por ejemplo, puede ser necesario aumentar la resistencia a la compresión del hormigón en los pilares, reforzar el armazón en cemento armado para afrontar eventuales aumentos de carga o recuperar la capacidad de carga de los elementos estructurales dañados por incendios, choques o infiltraciones. En Olabarría te recordamos que en ocasiones hay que intervenir en la estructura cuando se busca un cambio de uso del edificio. Por ejemplo, aumentando la capacidad de carga de vigas, columnas y estructuras.

 

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