Historia del aislamiento térmico

El ser humano ha buscado protegerse de las temperaturas extremas, tanto del frío como del calor sofocante, desde tiempos inmemoriales. A lo largo de la historia, la construcción de edificios y casas se ha realizado con el objetivo de proteger a las personas de los agentes externos. En este sentido, la civilización egipcia apostó por aumentar el grosor de las fachadas y los romanos idearon muros de tres hojas. En cualquier caso los sistemas de aislamiento térmico de fachadas, tejados o terrazas, tal y como los conocemos hoy, no comenzaron a idearse hasta el Siglo XIX, con la llegada de la revolución industrial y el dominio de la tecnología.

aislamiento térmico en fachadasConcretamente, fue en el año 1898 cuando se creó por primera vez un muro exterior con dos capas de ladrillo, dejando entre ambas una cámara de aire que permitía la circulación del aire en su interior y contribuía a minimizar los problemas de humedad por condensaciones. En este punto, instalar en el interior de la cámara algún material de aislamiento térmico era el paso lógico, pero este tardó en llegar. 1914 fue el año en que Alemania se erigió como pionera en el uso del aislamiento de fibra de vidrio. Con el paso de los años se fue desarrollando la idea de colocar algún material aislante en la cámara de aire resultante entre los dos muros que conformaban las fachadas de algunos edificios.

Ya inmersos en el Siglo XX el desarrollo de la tecnología se vuelve fundamental para la búsqueda de la temperatura adecuada dentro de los edificios en todas las estaciones del año. Obviamente, estos avances fueron lentos, pues la tecnología aún no había llegado a la evolución contemporánea de esta época. Los primeros intentos de construir edificios con el objetivo de mejorar las condiciones térmicas del interior dejaron mucho que desear. En la mayoría de los casos, terminaban por aparecer problemas de humedades, ya que los sistemas de aislamiento térmico o impermeabilización eran pobres o ineficaces.

Hoy en día, los sistemas de aislamiento térmico han mejorado enormemente, ya hemos hablado extensamente sobre los beneficios de los sistemas de aislamiento térmico. También puedes consultar otros artículos dedicados a esta materia como por ejemplo: “El aislamiento térmico reduce el consumo energético en un 50%” o “Aislamiento térmico en tejados, cubiertas y terrazas”. Por todo ello desde Olabarria recomendamos colocar un sistema de aislamiento térmico en fachadas, cubiertas o terrazas (la totalidad de la envolvente térmica del edificio), ya que los sistemas actuales son fiables y pueden reportar un ahorro energético de hasta el 50%. Además, estos sistemas permiten evitar las pérdidas caloríficas, haciendo posible que las viviendas mantengan el calor en invierno y resulten más frescas en verano.

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