Cómo abordar los trabajos de rehabilitación (II)

Continuando con el hilo de nuestro anterior post, hoy nos gustaría seguir contándote cuál es el orden correcto para abordar los trabajos de rehabilitación integral de una vivienda. Como ya te adelantamos en la primera entrega de este análisis, la cubierta es el punto de partida de estos trabajos pero una vez llevado a cabo su impermeabilización y aislamiento, ¿por dónde seguimos?

El turno de la fachada

Pues sí, ahora le toca el turno a la fachada, otra de las partes de una edificación sobre la que inciden los agentes climatológicos externos y en la que pueden surgir problemas de filtraciones que den lugar a molestas e insalubres humedades en el interior de los hogares. Y todo ello, sin mencionar el deterioro estético que sufre esta parte y que tanto puede perjudicar a la apariencia conjunta del inmueble.

Hay casos puntuales en los que un arreglo de la fachada por aquella parte debilitada o que muestra una filtración será suficiente para poner fin a los trastornos ocasionados. Sin embargo, en otras ocasiones, ya sea por la magnitud del problema o por la antigüedad del edificio, resulta imprescindible enfrentarse a un proceso integral de rehabilitación de la fachada.

Y al igual que ocurría con el tejado, en una fachada pueden acometerse dos acciones independientes para asegurar una total y perfecta rehabilitación de la misma que evite futuros problemas: por un lado, la fachada debe someterse a un proceso de impermeabilización y por otro lado, también será aconsejable la instalación de un sistema de aislamiento térmico exterior. No siempre será necesario que se acometan los dos procesos porque en muchas ocasiones podemos estar ante un inmueble de poca antigüedad que cuente con un aislamiento térmico en buen estado pero lo habitual es que, puestos a rehabilitar una fachada, se aproveche la reforma para llevar a cabo tanto un proceso de impermeabilización como uno de colocación de aislante térmico.

Antes de haber aplicado el método de impermeabilización más adecuado en función de la naturaleza del inmueble, se debe proceder a instalar su aislamiento térmico para que el edificio, además de cumplir con las exigencias del actual Código Técnico de Edificación, ofrezca una mayor resistencia a las condiciones atmosféricas de cada estación, evite que aparezcan humedades de condensación y garantice la eficiencia energética que hoy en día se exige y marca el valor inmobiliario que alcanza una vivienda en el mercado

Como ya te hemos explicado en otras de nuestras publicaciones, técnicas como el aislamiento exterior SATE dan lugar a viviendas más aisladas y protegidas, que reducen la factura en climatización al no sufrir pérdidas de frío o calor por las paredes de su fachada y que resultan más confortables a nivel térmico y acústico.

 

Pues bien, ahora que ya sabes el orden en el que se abordan los trabajos de rehabilitación, solo nos resta recordarte que todas las partes de este proceso son realizadas por el cualificado equipo de Olabarría, donde estudiamos cada proyecto para ofrecerte una solución única. Aunque si algo tienen en común todas las obras que desarrollamos es que se encuentran respaldadas por nuestra amplia trayectoria en el sector, el uso de los mejores materiales y una garantía de hasta 10 años.

 

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