Causas de la aparición de humedad por condensación

Una señal inequívoca de la deficiente protección térmica de un edificio es la aparición de humedades de condensación durante el periodo de utilización de la calefacción. Lo que provoca la aparición de pequeñas gotas de agua sobre los cristales, paredes, azulejos, etc. El agua de condensación puede originar otros desperfectos en la vivienda como son: los papeles pintados desprendidos y las manchas negras de hongos en el revoco de las paredes de las habitaciones que dan al exterior. La solución para evitar este tipo de humedad en las viviendas será la instalación de un sistema de aislamiento térmico en fachadas.

¿Cuál es la causa de la aparición de la humedad por condensación?

aislamiento térmico en fachadasEl aire que respiramos contiene vapor de agua en suspensión. Cuanto mayor sea la temperatura del aire mayor será la cantidad de agua que puede retener, sin que se precipite. Así, un metro cúbico de aire caliente puede contener más humedad que la misma cantidad de aire frío. Es algo parecido a lo que ocurre en la atmósfera, el agua viaja en el aire, en ocasiones concentrada en masas cálidas y húmedas (nubes), y cuando este frente cálido y húmedo se encuentra con un frente frío se producen las precipitaciones, generalmente en forma de lluvias.

En el interior de las viviendas, gracias a la calefacción, estamos generando una atmósfera caliente, favorecida por la propia actividad humana, al respirar, ducharnos, cocinar, etc. Esa atmósfera cálida y húmeda se encuentra con las paredes frías de la fachada, lo cual enfría el aire junto con las paredes. El aire frío no es capaz de albergar la misma cantidad de agua en suspensión que tenía el aire caliente y, por ello deposita la que le sobra en las paredes, en forma de gotitas de agua. Lo cual, es así porque si el aire en el interior de las viviendas es más cálido que el del exterior tendera, siguiendo las leyes físicas, a atravesar los elementos constructivos para entregar su calor. Esto se conoce como: difusión.

En este proceso el aire se enfría y, consecuentemente, disminuye proporcionalmente su capacidad para contener el vapor de agua. De esta manera, puede llegar al límite de sus posibilidades o, dicho en términos técnicos, a su saturación. Si el enfriamiento continúa, termina por abandonar la humedad, que ya no puede guardar, precipitándola en forma de pequeñas gotas de agua sobre las superficies de las paredes. Es lo que se llama temperatura de rocío.

Desde Olabarria queremos destacar que al principio no se nota, porque el agua es absorbida de inmediato por el revoque y la albañilería de las paredes interiores de fachada. Pero, después de algún tiempo, al incrementarse la humedad aparecen las consabidas manchas oscuras. Si las paredes de la vivienda se encuentran pintadas con pintura plástica, este fenómeno aparecerá más rápidamente.

Podríamos actuar para rebajar el exceso de humedad en el ambiente, por ejemplo ventilando con mucha frecuencia. Pero en climas como el nuestro, muy húmedos en invierno, el aire renovado también viene con mucha carga de humedad. Anteriormente, con las viejas ventanas existentes en las viviendas, al no ser estancas, generaban unas pequeñas corrientes de aire que de alguna manera renovaban el aire interior y por tanto la carga de humedad.

Se podrían colocar aparatos para deshumidificar el aire, cuya función es condensar en forma de agua el vapor de agua existente en suspensión. El problema de este sistema es que rebaja mucho la humedad del aire, pudiendo provocar problemas respiratorios a bebes o personas de la tercera edad.

Finalmente, la solución más adecuada será actuar sobre los cerramientos de fachada para evitar que se nos enfríen y que, con ello, aparezca la condensación al encontrarse el aire caliente con la pared fría. La manera de hacerlo será dotar a dichos cerramientos de un sistema adecuado de aislamiento térmico, en definitiva apostar por un aislamiento térmico en fachadas.

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