Beneficios de los sistemas de aislamiento térmico

De forma general podemos establecer que un edificio se compone de una estructura soporte, una envolvente y una serie de instalaciones internas. Para ganar en confort dentro del inmueble y protegerse de las diferentes condiciones meteorológicas externas, será necesario que la envolvente del edificio presente ciertas condiciones aislantes, que garanticen el mantenimiento de las temperaturas interiores durante más tiempo. Instalar algún sistema de aislamiento térmico en fachadas, al igual que un aislamiento en tejado o cubierta, contribuye a minimizar las pérdidas caloríficas del edificio favoreciendo un importante ahorro energético.

aislamiento térmico fachadas

Cuando las condiciones de aislamiento térmico del edificio son deficientes o inexistentes se produce un incremento en el uso de energía, principalmente, relacionado con el uso de sistemas de climatización en el interior del edificio. Los sistemas de calefacción y refrigeración pueden suponer hasta un 40% del importe total de las facturas, relativas al consumo energético, dicho consumo se traduce en un importante gasto anual.

En Olabarria contamos con una dilatada experiencia en cuanto a la instalación de sistemas de aislamiento térmico en fachadas cubiertas o tejados, entre las principales ventajas de estos sistemas destacamos:

  1. Conseguir una edificación más eficiente energéticamente, reduciendo considerablemente el consumo energético. Lo que se traduce en un uso más responsable de los recursos energéticos, contribuyendo en la conservación del medio ambiente. Pero, sobre todo, el aislamiento térmico del inmueble supone un importante ahorro anual en las facturas relaciones con el consumo energético. Mediante el uso de estos sistemas se reducen las fugas térmicas en el interior del edificio, tanto de calor en invierno como de frío en verano.
  2. Aumenta el confort dentro del inmueble, contribuyendo a la mejora de la calidad de vida de las personas que lo habitan. Se alcanzan temperaturas adecuadas y agradables en las viviendas u oficinas, que contribuyen a mejorar el bienestar. Además, se evita la condensación en el interior de la edificación, evadiendo la formación de hongos tan perjudiciales para la salud del ser humano.
  3. Se reduce notablemente las emisiones de CO2 y otros gases con efecto invernadero que se desprenden del uso y consumo energético.
  4. Suponen un valor añadido que puede ser muy beneficioso a la hora de vender o alquilar su vivienda. Son argumentos a favor para decantarse por esa vivienda en lugar de otra.

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