Cómo abordar los trabajos de rehabilitación (I)

Aunque el famoso refrán dice que no podemos empezar la casa por el tejado, lo cierto es que esa es precisamente la parte de un inmueble por la que deben iniciarse los trabajos de rehabilitación. A lo largo de nuestra amplia trayectoria en el sector de las reformas en Bilbao hemos realizado una gran cantidad de obras de rehabilitación integral y por eso hoy nos gustaría aprovechar la experiencia adquirida a lo largo de estos años para contarte cuál es el orden correcto en el que deben abordarse estos trabajos.

El paso del tiempo y la incidencia de los agentes climatológicos son los principales responsables de que las caras más externas de los edificios se vayan deteriorando, lo que puede causar no solo un problema estético, sino también un problema de cerramiento que se traduzca en la aparición de humedades y filtraciones. Llegados a este punto, es necesario plantear una rehabilitación del edificio que prestará especial atención a dos partes fundamentales: la cubierta y la fachada. Pero ¿por dónde empezamos?

 

De arriba a abajo: la cubierta

Como bien mencionábamos al comienzo de este post, los trabajos de rehabilitación llevan orden descendente y deben iniciarse por la cubierta para seguir por el resto de partes del inmueble.

Una vez se haya comprobado que un arreglo del tejado resulta insuficiente para solucionar el problema de filtraciones que pueda padecer la cubierta en un momento dado, llega la hora de acometer una rehabilitación en su totalidad, momento que es aprovechado para llevar a cabo dos procesos complementarios y necesarios: la impermeabilización y el aislamiento térmico. Se trata de dos técnicas diferentes pero que suelen realizarse en la misma obra porque una vez se haya rehabilitado la cubierta íntegramente, sería necesario volver a desmontarla para introducir el aislamiento, de ahí que se instalen a la par.

Para rehabilitar plenamente una cubierta es imprescindible instalar en ella un sistema de impermeabilización que evite futuros problemas de humedad como consecuencia de filtraciones provocadas por la lluvia o las heladas. Gracias a la instalación de un sistema de impermeabilización se elimina todo riesgo de padecer humedades y se garantiza una vivienda más seca y salubre. Es importante señalar que los trabajos de impermeabilización de cubiertas deben ser siempre realizados por un equipo cualificado como el de Olabarría que utiliza materiales homologados de primera calidad y conoce perfectamente qué zonas resultan especialmente conflictivas (juntas de dilatación, remates de placas, desagües…) a la hora de realizar esta obra.

Pero como te explicábamos, cuando se aborda la rehabilitación integral de una cubierta no solo se instala un sistema de impermeabilización en la misma sino que también es el momento de aplicar un aislamiento térmico por toda ella, que irá colocado bajo la impermeabilización para que esté protegido y no sufra el impacto de los agentes externos.

En este caso, estamos ante un proceso, que además de necesario, está exigido por el Código Técnico de Edificación para dar lugar a viviendas más protegidas y que garanticen un mejor aprovechamiento energético. Los diferentes sistemas de aislamiento térmico de tejados que instalamos en Olabarría, permiten que los inmuebles estén mejor aislados, reduzcan el consumo de calefacción y aire acondicionado, cumplan con las actuales exigencias de eficiencia energética y resulten más confortables.

 

Pues bien, ya tenemos una cubierta impermeabilizada y aislada, por lo que llega la hora de ir descendiendo hacia el resto de partes a rehabilitar. ¿Qué te parece si te lo contamos en el próximo post? Sigue nuestro blog y descubre cuál es el siguiente paso a la hora de abordar un trabajo de rehabilitación.

Comments are closed.